navegacion

 

Lógica

enp_logica
290,00 MXN por unidad
0,88 MXN / kg
Peso: 328 kg
Ancho: 0.8 cm
Largo: 20.5 cm
Alto: 27 cm


4783 unidades disponibles
in stock
+ Añadir a tu pedido
Vista previa

Presentación

La lógica es una disciplina milenaria. Su primera formulación sistemática fue elaborada hace más de dos mil años por Aristóteles. No obstante, aun con ser tan antigua, sigue siendo un elemento importante en la educación actual. ¿A qué se debe esta presencia y actualidad de la lógica en el ámbito educativo? ¿Qué puede aportar a los jóvenes del siglo XXI una disciplina que tuvo su origen en tiempos tan lejanos? La respuesta está en que la lógica sigue considerándose como el medio más apropiado para desarrollar una de las facultades humanas más apreciadas: la razón. Esta disciplina tiene actualidad en el curriculum educativo porque constituye el ejercicio de la razón, es decir, la práctica constante que fortalece y hace más fina esta facultad.

Al uso correcto de la razón debe la humanidad muchos de sus más altos logros. El conocimiento científico y el filosófico; la prodigiosa tecnología característica de la civilización contemporánea, por mencionar algunos ejemplos, tienen en su base el empleo adecuado de la facultad de razonar. Desarrollarla en la juventud no sólo tiene el objetivo de preservar estos logros, además se pretende hacerlos crecer y renovarlos; se quiere que la fuerza y el talento de la juventud les de nuevo impulso. Pero no sólo en razón de ellos mismos. Participar activa y creativamente de la búsqueda de la verdad científica, del apasionante debate filosófico, de la construcción de nuevas soluciones a nuestros problemas a través de la tecnología ha sido y es uno de los más altos objetivos de la educación, puesto que constituyen el espacio donde se lleva a cabo el ejercicio libre de nuestra razón, es decir, donde es posible desplegar todas las potencialidades de esta facultad y, por tanto, formarnos como seres humanos o, por lo menos, en uno de los aspectos importantes que nos constituyen como tales. Para ello, también se requiere el desarrollo y fortalecimiento del entendimiento, cuya operación fundamental, el razonamiento, se ejercita y hace más fina a través del estudio de la lógica.

Y, si bien es cierto que, para ampliar las posibilidades de acceso a las altas esferas de la cultura, es un factor de más peso, más que estudiar lógica, que las condiciones socio-políticas de un país favorezcan este acceso, no es menos cierto que un aspecto importante para transformar tales condiciones es la presencia de una ciudadanía reflexiva y participativa. Y a esto también contribuye con su granito de arena la enseñanza de la lógica. Ciudadano es aquel que, decía Aristóteles, participa de los asuntos que competen a la comunidad, es decir, de aquellos que nos afectan a todos y a los que todos debemos contribuir para solucionarlos. Al contrario del idiota que, según el significado de esta palabra entre los antiguos griegos, sólo ve por sus asuntos privados, el ciudadano se preocupa y participa en la solución de los asuntos comunes: los de su vecindario, los de su pueblo o ciudad, los de su país.* Pero esta participación sólo puede darse entre iguales, no entre subordinados. No donde unos manden y otros obedezcan a ciegas; no donde unos dominen y otros se sometan. Esto es, no puede darse esta participación al modo como se da una imposición. Los asuntos comunes se discuten entre iguales y esto sólo es posible mediante la argumentación: donde uno exponga sus razones y escuche las de los otros y, juntos, ponderen cuáles son las mejores. Esta habilidad es también desarrollada mediante el estudio de la lógica.

La potencialidad formativa de la lógica se manifiesta en estos dos aspectos. Las dos formas de vida que la cultura helénica tenía en mayor estima: la vida contemplativa en busca de la sabiduría y la vida de acción en la participación política, que es, propiamente, la del ciudadano y no la del político profesional, presuponen las habilidades que esta disciplina desarrolla: razonar y argumentar. La primera, a través del estudio de la lógica formal, que tiene en la relación de consecuencia su objeto principal; la segunda, mediante la lógica informal, que en el análisis de los aspectos persuasivos del discurso, ofrece las herramientas para el debate de ideas y su ponderación.

Ciertamente reconocemos en estas capacidades, las de razonar y argumentar, valores formativos importantes, pero no sólo porque vemos en ellas un vínculo con la más fértil y antigua tradición del orbe histórico al que pertenecemos, sino, además, porque responden a las necesidades de nuestro tiempo. Problemas como, por ejemplo, la crisis ecológica, la enorme y en aumento desigualdad económica y social, la creciente intolerancia entre individuos y pueblos, sólo podrán ser resueltos con inteligencia, entendiendo claramente sus causas y consecuencias. Pero, no solamente, hará falta también saber sumar voluntades, que participen organizada y decididamente en su solución, lo cual requiere de actitudes y conocimientos que propicien el entendimiento y la colaboración mutuos. Precisamente en la lógica es donde encontramos las bases propicias para el desarrollo y adquisición de estas actitudes y conocimientos. De ahí su importancia y permanencia en la educación actual.

El presente libro pretende ser una guía que, mediante conocimientos y ejercicios, colabore en el perfeccionamiento de estas dos habilidades. Para cumplir con este propósito, hemos seguido el programa de estudios actualizado de la asignatura de Lógica de la Escuela Nacional Preparatoria. Pero hemos evitado lo que, a nuestro juicio, es una ambigüedad en su formulación. Llama el programa “argumento” en general a las habilidades mencionadas. La lógica informal, que es la teoría de la cual se han retomado los nuevos contenidos del programa, hace una distinción precisa entre razonar y argumentar. En aras de evitar confusiones, pensamos que debe retomase esta distinción en la exposición de los temas. De este modo, en la segunda y tercera unidad hemos usado el término “razonamiento”, lo mismo que en el apartado de la primera unidad que aborda la distinción entre lógica deductiva e inductiva, pues encontramos en ellas temas que aborda la lógica formal. Para las tres últimas unidades hemos preferido el término “argumento”, puesto que se tratan en ellas temas de la teoría de la argumentación, correspondientes a la lógica informal. Por lo demás, nos hemos ajustado a la exposición y secuencia que propone el programa.

El siglo XXI se presenta bajo la sombra de la incertidumbre. Son muchos y difíciles los desafíos que plantean los nuevos tiempos tanto a la humanidad en general como al pueblo mexicano en particular. Tenemos nuestras esperanzas puestas también en nuestros jóvenes, pero esto implica la responsabilidad de equiparlos con los instrumentos adecuados para hacerles frente. Esta circunstancia de la educación actual le impide limitarse a preparar para el ejercicio de alguna profesión. “Educar a un hombre -dice Fichte- significa hacerlo dueño y autodominador de toda su fuerza”. La soberanía y autodominio de su razón constituye el medio más acabado que conocemos para preparar a nuestros jóvenes y esperar de ellos la respuesta certera a tan complejos problemas. En la medida de nuestras fuerzas contribuimos a esta labor con las líneas que siguen.

LOS AUTORES

ISBN
9786071013996
Autor
Jesús Zúñiga García
Reymundo Salas Morales

Carrito de Compras

Su pedido está vacío

Buscador